La fianza es uno de los primeros gastos al alquilar una vivienda, y también uno de los que más dudas genera a la hora de recuperarla al final del contrato.
Por ley, la fianza obligatoria en un alquiler de vivienda habitual es de una mensualidad de renta. El propietario puede pedir garantías adicionales (avales, meses extra de fianza), pero esa parte adicional no tiene el mismo tratamiento legal que la fianza obligatoria.
El propietario está obligado a depositar la fianza en el organismo correspondiente de su comunidad autónoma (en muchas regiones, un fondo de garantía de alquileres). Esto protege al inquilino: aunque el propietario no quiera devolverla, el organismo la tiene retenida.
Al finalizar el contrato, tras la inspección de la vivienda y si no hay desperfectos ni deudas pendientes (suministros, rentas impagadas), el propietario debe devolver la fianza en el plazo de un mes. Si no lo hace, empieza a devengar intereses a tu favor.
En un alquiler de 700 €/mes, la fianza legal obligatoria es de 700 €. Si el propietario pide "dos meses de fianza" como garantía adicional, el segundo mes (700 € extra) es una garantía pactada, no la fianza legal en sí.
Ten en cuenta la fianza como parte del desembolso inicial al calcular tu presupuesto, junto con el resto de gastos que puedas tener como propietario en nuestra calculadora de rentabilidad de alquiler.