Si tu hipoteca ya no tiene las mejores condiciones del mercado, la subrogación es una de las vías para mejorarlas sin tener que cancelar el préstamo y empezar de cero.
La subrogación de hipoteca consiste en cambiar la hipoteca de un banco a otro, manteniendo el mismo préstamo pero con nuevas condiciones (interés, plazo, comisiones) negociadas con la entidad que la absorbe. Es distinto de pedir una hipoteca nueva para cancelar la anterior: aquí el préstamo original "se traslada".
Compensa cuando el nuevo banco te ofrece un interés claramente más bajo que el que tienes, y el ahorro en intereses durante el tiempo que te queda de hipoteca supera los gastos de la operación. Cuanto más capital pendiente y más años de hipoteca te queden, más margen hay para que compense.
Puede incluir una comisión por subrogación (limitada por ley, especialmente en hipotecas firmadas desde 2019), gastos de tasación de la vivienda para el nuevo banco, y en algunos casos notaría y registro, aunque parte de estos gastos pueden estar cubiertos por el banco que capta el cliente como incentivo.
Con 100.000 € pendientes y 15 años restantes, bajar el interés un punto porcentual mediante subrogación puede ahorrar varios miles de euros en intereses totales, incluso después de descontar los gastos de la operación.
Compara la cuota con tu interés actual y con el que te ofrezcan en la subrogación usando nuestra calculadora de amortización como referencia de cuánto pesa cada punto de interés.